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La nueva normalidad
16 mayo 2009Acabo de leer un pequeño ensayo del Managing Director de McKinsey cuyas reflexiones me parece interesante reproducir. Dicho ensayo afirma que a diferencia de anteriores periodos de crisis, la situación que vivimos hoy no es un simple fin de ciclo económico sino que es una completa reestructuración del orden económico.
Por tanto, si estamos ante una completa reestructuración del orden económico, además de intentar sobrevivir a esta reorganización, ¿por qué no preguntarnos cómo será ese nuevo orden económico?, ¿cuál será por tanto esa nueva normalidad?.
Evidentemente, dar respuesta a esta pregunta no es fácil y aunque a día de hoy no somos aún ni capaces de definir con claridad la duración de esta situación de crisis, si podemos empezar a vislumbrar aspectos que nunca volverán a ser como antes y que formaran parte de la nueva normalidad.
En primer lugar un mayor peso de los gobiernos o reguladores en general, aspecto que gustara a unos y no tanto a otros y que tendrá consecuencias positivas como el potencial aumento de la transparencia en los vehículos de inversión y otras no tanto, como el también potencial aumento del proteccionismo en general.
En segundo lugar, menos recursos financieros en el sistema y por tanto un menor apalancamiento financiero, penalizando a los modelos de negocio que confían en un alto apalancamiento y recompensando a los que consiguen el retorno a la antigua gracias a aumentos en la productividad.
Un tercer aspecto que ya venía de antes hace referencia a que Estados Unidos ya no será el motor de crecimiento del consumo mundial. Las compañías que busquen altas tasas de crecimiento de renta y consumo miraran a Asia porque aunque la situación en estos países se ha visto deteriorada al igual que en el resto del mundo, es altamente improbable, al igual que sucedió en la crisis asiática de 1997, que este crecimiento se pare.
Por tanto, dice Ian Davis, cuando la crisis pase, el contexto económico y empresarial no volverá a su estado de precrisis. Las compañías deben preparase para la nueva normalidad porque aunque el entorno nunca será como antes, si seguirá siendo igual o más rico en posibilidades para aquellos que estén preparados.
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